La sexualidad y las disfunciones sexuales siguen siendo un tema tabú en nuestra sociedad, más aún cuando hablamos de pacientes de cáncer (tanto hombres como mujeres), ya que a causa de los fuertes tratamientos a los que se ven sometidos, se enfrentan a muchos efectos secundarios, entre ellos las alteraciones sexuales.
¿Qué entendemos por disfunción sexual?
Son todas las alteraciones físicas o psicológicas que te condicionan en tus relaciones sexuales, sin diferenciar entre hombres y mujeres ya que cualquiera puede sufrir disfunciones de ámbito sexual aunque los síntomas sean distintos.
¿Qué tratamientos pueden provocar disfunciones sexuales en pacientes oncológicos?
Cualquiera de los tratamientos a los que se enfrentan los pacientes con cáncer pueden provocar alteraciones de carácter sexual. No hay que pensar únicamente con los que están directamente relacionados con los órganos sexuales, como sería cáncer de ovario, próstata, útero o mama.
Quimioterapia. Se llama así a la administración de fármacos para la destrucción de las células cancerosas. Al ser fármacos muy fuertes, pueden provocar efectos secundarios conocidos como náuseas, vómitos, pérdida de pelo… pero también otros como la alteración de las mucosas (boca, vagina, ano, sistema digestivo…), de la vejiga, etc.
Radioterapia. Es la aplicación local de radiación para destruir células cancerosas que puede provocar retracción del tejido y sequedad de mucosas entre otras.
Cirugía en la zona pélvica. Al ser cirugías mayores, nos enfrentamos a cicatrices internas y externas bastante grandes, lo que puede provocar retracción y adherencias frecuentes del tejido blando.
Hormonoterapia. Suele ser un tratamiento complementario a largo plazo (de al menos 5 años) que bloquea el sistema hormonal del cuerpo, provocando por ejemplo una menopausia precoz.
¿Qué disfunciones sexuales puedes sufrir si padeces cáncer?
Enumeraremos a continuación algunas alteraciones que te pueden afectar durante y/o después del tratamiento oncológico:
En mujeres:
- Dispareunia. Dolor en las relaciones sexuales con penetración. Puede estar causada tanto por retracción del tejido de la pared vaginal (estrechamiento), como por alteraciones de la mucosa (sequedad), fibrosis post-quirúrgica (cuando hay mala cicatrización), hipertono de la musculatura o edema (acumulación de líquido en el tejido).
- Vaginismo. Espasmo o contracción involuntaria de la musculatura de la vagina durante el coito.
- Vaginitis. Cuando hay una infección activa en la vagina. Se suele relacionar con la bajada de defensas durante los tratamientos oncológicos.
En hombres:
- Impotencia. Incapacidad de iniciar y/o mantener una erección.
- Incapacidad para eyacular. No se produce expulsión de líquido seminal durante el orgasmo.
Ambos sexos
- Mucositis. Infección de las mucosas que puede cursar con la aparición de llagas.
- Alteraciones hormonales debido sobre todo al tratamiento hormonodependiente. Sofocos, bajada de la líbido, fatiga, dolor articular, más grasa abdominal, anemia, osteoporosis…
Tratamiento de fisioterapia en pacientes de cáncer con disfunción sexual
Desde la fisioterapia oncológica podemos intervenir y tratar la mayoría de disfunciones que hemos explicado anteriormente. El objetivo que buscaremos con todos ellos es recuperar la elasticidad del tejido afectado y aliviar los síntomas asociados como dolor o molestias.
Lo haremos con:
– Terapia manual. Se utilizan técnicas de estiramiento local, trabajo fascial y drenaje tanto por vía externa como interna, para mejorar la movilidad de los músculos.
– Dilatadores. Se utilizan sobre todo en caso de estrechamiento vaginal. Se enseña a las pacientes en consulta cómo se utilizan para un trabajo progresivo y tranquilo en casa.
– Neuromodulación. Es una técnica indolora de electroestimulación en la que se estimula el sistema nervioso para mejorar el funcionamiento de éste y aliviar el dolor.
– Lower laser therapy. Una terapia que aplica un láser de bajo nivel, poco invasivo y directamente en el punto a tratar, indicado sobre todo para el dolor local.
– Ejercicio terapéutico. Ya sea en grupo reducido o individual, se trabaja la fuerza, el equilibrio y la coordinación incluyendo estiramientos, ejercicios respiratorios y cardiovasculares para mejorar la calidad de vida y las disfunciones sexuales del paciente oncológico.
Durante y después de cualquier tratamiento oncológico, es muy común sufrir alteraciones o disfunciones de ámbito sexual, aunque no siempre se habla de ello. Esto tiene un fuerte impacto en la calidad de vida y afecta a todos los niveles: social, laboral, físico, psicológico, de pareja…
Por todo esto, es importante estar bien informados, para así poder solucionar estos problemas cuanto antes.
En Radix estamos especializadas en fisioterapia oncológica pudiendo intervenir en cualquiera de los síntomas que presenten nuestros pacientes oncológicos.