¿Es recomendable usar fajas y/o cinturones pélvicos durante el embarazo o el postparto?

El uso de fajas o cinturones pélvicos es un tema muy controvertido relacionado con el embarazo y sobre todo con el postparto.

Nos ayudan a inmovilizar una parte del cuerpo, a aliviar sintomatología como el dolor lumbar o de la pelvis o a evitar utilizar una zona que está lesionada o inflamada.

Sin embargo, siempre que se utilizan ortesis (vendajes, fajas, ferulas…) se debe ir con precaución.

Un cinturón pélvico o faja puede ser muy útil en determinados momentos, pero debería usarse durante un periodo corto de tiempo, sino el cuerpo se acostumbra y al final se puede volver dependiente de llevar esa ayuda.

¿Qué beneficios e inconvenientes tienen las fajas y cinturones si estás embarazada?

Durante el embarazo, es habitual que se recomiende el uso de fajas o cinturones premamá.

Se suelen recomendar cuando aparecen algunos síntomas durante la gestación, normalmente a partir del segundo trimestre, como:
-dolor en bajo vientre,
-incapacidad para moverse,
-mucha pesadez en pelvis menor,
-dolor de espalda
-lumbalgia , etc.

Pero una faja o un cinturón pélvico no debe ser la única solución a estos problemas y tiene contraindicaciones.

Son una buena ayuda si hay que salir a caminar, a trabajar, o estar de pie un rato largo, pero durante la actividad normal del día a día, el cuerpo y la musculatura de la mujer deben seguir trabajando por sí mismos.

¿Y si me recomiendan usar faja en el postparto?

Utilizar una faja las primeras 24-48 horas después del parto puede ser beneficioso y muy confortable para la reciente madre ya que notará su cuerpo y su vientre sujeto, corregirá el déficit de fuerza de su abdominal el cual ha estado 9 meses distendiéndose, y aliviará la sensación de vacío.

Pero pasado este primer tiempo de postparto, lo que van a hacer las fajas es todo lo contrario a lo que necesita la mujer.

El cuerpo va a interpretar que el trabajo que él debe hacer (de recuperación del tono muscular abdominal, control pélvico y lumbar, reactivación de los ligamentos estabilizadores, retensión y colocación de las vísceras abdominales y pélvicas…) ya está hecho, ¡lo está haciendo la faja!, por lo que él va a seguir relajado y sin trabajar.

Esto a corto plazo puede hacer que la mujer dependa cada vez más del uso de la faja para encontrarse cómoda, porque en el momento que se la quite aparecerán las sensaciones de “se me cae la barriga”, “me noto muy suelta” o “me noto sin control en el cuerpo”.

¿Y a largo plazo? Pues poco a poco la musculatura estará más débil, esto aumentará la presión en la columna vertebral, habrá más presión sobre el suelo pélvico y las vísceras continuarán relajadas e inestables.

Todo esto puede provocar con los años:
– problemas de espalda como dolores lumbares,
– más probabilidad de desarrollar una protusión o hernia discal,
– estreñimiento,
– hemorroides,
– pérdidas de orina o incontinencia,
– prolapso de algún órgano interno, etc.

¿Cómo evito tener que usar faja o cinturón?

  1. Vigila los dolores y molestias.
    Durante el embarazo sería interesante hacer visitas orientadas a solucionar lo que está causando el dolor por el que se necesita llevar la faja o cinturón.
  2. Muévete y haz ejercicio
    Tener buena movilidad en la pelvis, caderas y zona lumbar es esencial para que el desarrollo del embarazo se lleve a cabo sin dolor. También para facilitar el trabajo de parto.
    Tener un buen tono muscular general y de la faja abdominal, ayuda a que no haya debilidad y falta de sujeción, sobretodo a partir del segundo embarazo. Por eso hay que seguir haciendo ejercicio físico adaptado durante el embarazo.
  3. Sigue moviéndote en el postparto
    En el postparto, es muy importante asistir a las clases de postparto, así como hacer una evaluación de manera individual para poder corregir cualquier lesión a raíz del embarazo y del parto.
    Los ejercicios más indicados para este período son los denominados abdominales hipopresivos ya que ayudan a recuperar el tono abdominal sin aumentar la presión y con ella el riesgo de sufrir incontinencias o prolapsos.

En conclusión. Fajas y cinturones en embarazo y postparto, solo cuando haya una lesión o incapacidad importante y el menor tiempo posible.
Y sobre todo, animamos a todas las mujeres que estéis embarazadas o que hayáis dado a luz, a que no os quedéis con dudas y si sufres alguna de las dolencias descritas, no tengas miedo en pedir una valoración de tu estado para solucionarlo.

En Radix podemos ayudarte a aliviar las molestias que vayan surgiendo durante el embarazo y, con las clases dirigidas, trabajar para que estés en buena forma física durante el embarazo y el postparto.

Cinturón para el embarazo
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