Este post es la segunda parte de la serie de posts sobre fertilidad. En el anterior (ver enlace), os contábamos todo lo que podemos hacer en este ámbito desde la fisioterapia, la osteopatía y la acupuntura.

En esta ocasión, nos centraremos en los factores mecánicos que pueden dificultar la concepción. Es decir, los problemas anatómicos y funcionales que nos podemos encontrar en los órganos de la pelvis menor y en concreto, en los relacionados con el sistema reproductor.

¿Qué partes del cuerpo influyen en nuestro sistema reproductor?

1.Pelvis.
En el interior de nuestra pelvis encontramos localizados los órganos del sistema reproductor (útero, trompas y ovarios) y, como véis en la imagen más abajo, el útero se encuentra en contacto directo con la vejiga por delante y el colon por detrás. Esto hace que cualquier problema en uno de ellos, tenga consecuencias en los otros.

2.Abdomen y tórax.
Además, debemos tener en cuenta que los órganos pélvicos quedan en la parte más baja del espacio abdominal, por lo que todo lo que pase por encima de ellos, tanto a nivel abdominal como torácico, también les afectará.

3.Espalda y postura.
La postura también nos influirá directamente ya que de ella depende que tórax y abdomen tengan la posición y el tono muscular correcto.
Si tenemos mala postura y vamos “caídos” hacia delante, poco erguidos, cerrando las costillas, estaremos aumentando la distensión abdominal y eso aumentará la presión sobre los órganos internos, así como sobre el suelo pélvico.
Además, cuando se mantiene esta postura a largo plazo, el sistema circulatorio y de drenaje se va bloqueando, provocando a la larga problemas de circulación en todo el cuerpo.

¿Qué alteraciones podemos encontrar en nuestros órganos reproductores?
Malposición uterina. Hace referencia a cuando el útero no está colocado en su posición “normal” que es ligeramente hacia delante. Se diagnostica con palpación o ecografía.
Puede estar provocado por adherencias causadas después de una cirugía abdominal (cesárea, quiste ovárico, apendicectomía…), problemas derivados de un parto anterior, miomas…
Según en qué posición esté fijado el útero, las pacientes describirán otros síntomas como: estreñimiento o hemorroides (si el útero está muy posterior), cistitis de repetición o irritabilidad de vejiga (si el útero está muy anterior), dispareunia (dolor en las relaciones sexuales) o dismenorrea (dolor menstrual)…

Obstrucción de una trompa. Se diagnostica mediante una prueba médica llamada salpingografía que trata de introducir un líquido de contraste a través del útero y ver (en una radiografía) cómo se distribuye el líquido a través de las trompas.
Cuando el líquido no se distribuye correctamente hasta el ovario, puede haber una obstrucción o falta de contractibilidad de la trompa. Esto lo pueden causar las cirugías abdominales, procesos infecciosos, partos complicados, causas congénitas…

Obstrucción de un ovario. Se diagnostica mediante una prueba médica (ecografía o TAC) en la que se puede encontrar, por ejemplo, un ovario tapado parcial o totalmente por un nódulo de endometriosis.
La endometriosis es una enfermedad benigna en la que el tejido del endometrio (el que sangra durante la menstruación) sale de la cavidad uterina a través de la trompa y se adhiere a zonas cercanas como los ovarios. Si hay mucho tejido alrededor de un ovario, puede llegar a obstruir la salida del óvulo.

¿Qué podemos hacer desde la fisioterapia y la osteopatía?
Con técnicas manuales podemos ayudar en cualquiera de las lesiones descritas.
El objetivo que buscamos para todas ellas es recuperar la buena movilidad de los órganos, minimizar las molestias que dichas lesiones puedan estar provocando y favorecer una mejora en la hidratación, circulación y nutrición de todos los tejidos.

Para ello, trabajaremos:

  • la pelvis para mejorar la movilidad de los huesos y su correcto trabajo con sacro y columna lumbar.
  • el abdomen y el diafragma para ayudar en el peso que deben soportar los órganos reproductores y favorecer su relación y circulación.
  • en los órganos de la pelvis menor (vía externa y/o vía interna) para favorecer la movilidad entre ellos, aumentar la circulación en la zona, disminuir la tensión de los ligamentos, reducir la fijación del útero.
  • trabajaremos la columna para mejorar la postura y que toda la mecánica respiratoria, diafragmática y visceral mejore

Todo este trabajo, con técnicas específicas para la zona, ayudarán a disminuir síntomas como los que hemos descrito: dismenorrea, irritabilidad de vejiga, estreñimiento, dispareunia… pero recordamos que existen muchas otras causas que pueden interferir en una concepción de manera natural como por ejemplos, los desajustes hormonales, de los que hablaremos en el siguiente post.

Lo que sí conseguiremos con nuestro tratamiento es que las pacientes se encuentren mejor y que se aumenten las posibilidades de éxito de una inseminación o fecundación in vitro (FIV) en caso de no conseguir un embarazo de manera natural.

Fuente: «Fisioterapia en obstetricia y uroginecología«, Carolina Walker

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